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El arte del espaciado: cómo el vacío puede ser el mejor elemento decorativo

En decoración, lo que no está importa tanto como lo que está. El espacio vacío no es ausencia: es presencia. El descanso visual que hace que cada pieza que sí existe brille más.

Hernán Carquín

Hernán Carquín

Fundador · Mimbres de Chimbarongo

La lógica del blanco

En música, hay un concepto que los compositores llaman 'el silencio como nota'. El silencio no es ausencia de música: es parte integral de la composición. Sin silencios, todas las notas se vuelven ruido.

En decoración ocurre exactamente lo mismo.

Cuando llenamos todos los espacios —todas las paredes, todas las mesas, todas las repisas— creamos un equivalente visual del ruido. La mirada no tiene dónde descansar. El cerebro no puede jerarquizar. Todo compite con todo y el resultado, por paradoja, es que nada destaca.

El over-decorating: el problema de nuestro tiempo

Vivimos en la era del exceso decorativo. Pinterest, Instagram e influencers muestran espacios saturados de objetos, donde el minimalismo es fingido con muchos objetos 'minimalistas'.

El problema real está en que compramos impulsados por tendencias sin editar con criterio. Resultado: casas llenas de cosas que individualmente podrían ser hermosas pero que juntas crean caos.

La edición como habilidad decorativa

Editar —decidir qué se queda y qué sale— es la habilidad más valiosa y la menos enseñada en decoración.

El ejercicio del vaciado

Toma un espacio de tu casa —la repisa del living, la mesa de centro, la cómoda del dormitorio— y retira absolutamente todo. Ponitura vacía. Obsérvala así un día entero.

Después, comienza a devolver elementos uno a uno. Para cada objeto que vuelve, pregunta: ¿mejora el espacio o simplemente lo llena?

Cuando el espacio empiece a 'hablar' —cuando se sienta equilibrado y con carácter— para. Probáblemente has devuelto menos de la mitad de lo que retiraste.

La regla de la pieza única

En un espacio bien editado, cada elemento que existe tiene peso propio. Una butaca de mimbre en una esquina vacía no es 'una silla más': es una escultura. Una planta grande en un rincón libre es un evento visual.

El espacio vacío alrededor de un objeto no lo hace sentir solo: lo hace sentir importante.

Espaciado y materiales naturales

Hay una sinergia natural entre los materiales orgánicos —mimbre, madera, piedra, cerámica— y los espacios bien editados. Estos materiales tienen una riqueza táctil y visual propia que no necesita competencia para brillar.

Una sola pieza de mimbre artesanal en un espacio luminoso y ordenado tiene más impacto decorativo que veinte objetos de diseño industrial apiñados en el mismo metro cuadrado.

El minimalismo sensorial vs. visual

Hay una diferencia importantísima entre el minimalismo visual —que puede ser frío y ascético— y el minimalismo sensorial que proponen los materiales naturales.

El minimalismo natural tiene pocas piezas pero cada pieza tiene riqueza sensorial. El mimbre se puede tocar, la madera huele, la cerámica tiene temperatura. El espacio 'vacío' está lleno de experiencias táctiles y sensoriales.

Ese es el tipo de minimalismo que vale la pena perseguir.

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